
Parece que lo ocurrido hace apenas unas semanas no fue suficiente advertencia.
En este mismo punto de la Presa del Capomo, una camioneta fue arrastrada por la corriente y sus pasajeros estuvieron a punto de protagonizar una tragedia. Hoy, nuevamente, otro conductor decidió desafiar el peligro.
Una camioneta utilizada para el transporte de ganado quedó varada al intentar cruzar el paso, pese a la considerable fuerza de la corriente.
No es mala suerte. No es un accidente inevitable. Es imprudencia.
Una y otra vez se insiste en lo mismo: ningún vehículo, por grande o potente que sea, está por encima de la fuerza del agua. Aun así, hay quienes continúan arriesgando su vida y la de quienes los acompañan intentando atravesar zonas inundadas.
Pero también es necesario hacer un llamado a las autoridades municipales para que se fortalezca la vigilancia permanente en este punto, especialmente durante la temporada de lluvias. Si el peligro es conocido y el incidente se repite, deben implementarse medidas que impidan el paso cuando las condiciones representen un riesgo.
No esperemos a que ocurra una tragedia para actuar.
Cerrar, vigilar y señalizar adecuadamente estos cruces puede evitar una desgracia. Porque unos minutos de espera nunca valdrán más que una vida.
Foto CNE

