
Indignación y preocupación genera el caso de Irving “N”, señalado como presunto responsable de agresión sexual ocurrida en la Clínica 22 del IMSS, en San Cayetano.Lo que ahora causa mayor indignación es el señalamiento de que, tras haber sido puesto en libertad, habría sido reinstalado en su puesto de trabajo.Lo anterior provoca que sus compañeros se sientan incómodos ante la situación. Quienes se preguntan: ¿qué pasa con las posibles víctimas? ¿Quién las protege? ¿Por qué una persona señalada por un delito de esta naturaleza puede volver a su lugar de trabajo mientras el caso sigue bajo cuestionamiento? Si existe una denuncia, la sociedad merece saber qué ocurrió y por qué se tomó la decisión de permitir su regreso.La presunción de inocencia debe respetarse, sí. Pero también debe garantizarse la seguridad de quienes pudieran estar en riesgo y una investigación transparente, seria y sin privilegios.Porque cuando se trata de una posible agresión sexual, guardar silencio no puede ser la respuesta.

